04/12/2007 17:20
| Recuperó la gloria
EE.UU. venció a Rusia y ganó la Copa Davis por 32ª vez, tras 12 años
La Copa volvió a su casa. Y sí, porque la más que centenaria Davis, donde se compite por aquella histórico ensalladera de plata -en realidad era una ponchera- que puso en juego el estadounidense Dwight Davis en 1900, regresó a los Estados Unidos. Una generación con enorme hambre de gloria pudo finalmente concretar su ansiado sueño y logró copiar lo hecho por ex monstruos de la raqueta.
La sequía de 12 años sin levantar ese trofeo sagrado, el más importante del tenis mundial por equipos, había generado un clima y una expectativa tremendos en la tierra de su creador. La espera tuvo su recompensa en Portland, donde el dueño de casa le ganó con mucha autoridad 4-1 a Rusia, el defensor del título, y consiguió una victoria de esas que dejan una huella. Por la historia, por el nivel y por la repercusión.
Así, la Copa que ya quedó en poder de 12 países diferentes y se les sigue negando a los latinoamericanos retornó a su lugar de origen con un impacto bárbaro. Se presumía que el equipo liderado por Andy Roddick y al que acompañan con presencia James Blake y la dupla líder, la de los gemelos Bob y Mike Bryan, se quedaría con la sonrisa final, pero la manera en que se impuso a un rival completo fue fantástica.
Ahora Estados Unidos, el máximo campeón de todos los tiempos, acumula 32 títulos, seguido por Australia, con 28. El resto de los ganadores no llega a sumar una decena de conquistas. Por eso, el rey copero por excelencia disfruta como en sus mejores días de una proeza fantástica, que un grupo de profesionales se empeñó en recuperar y que disfruta como si fueran niños con la mítica Copa Davis.
Qué mejor caso que el de Roddick, ex Nº 1 del mundo hace cuatro años. La última vez que su país había obtenido este certamen de local, en 1992, ante Suiza, el ahora 6º del ránking presenció como espectador, con apenas 10 años, la hazaña de cuatro compatriotas que dieron que hablar, como Andre Agassi, Pete Sampras, Jim Courier y John McEnroe. Casi nada, ¿no?
Luego de 15 temporadas, concretó el gran anhelo. "Ahora sí que podemos celebrar. Es el título que de verdad siempre había soñado: darle a mi país la victoria en la Copa Davis, como hicieron muchas leyendas", comentó el abanderado, muy emocionado. Y fue él mismo el encargado de marcar el camino ante un adversario de peligro, pese a que venía de ganar las tres eliminatorias en el quinto y decisivo punto.
Estad vez, después de una década, la definición por la ensaladera se cerró el sábado, en el segundo día de acción. Estados Unidos amplió su marca contra Rusia a 3-1 al poner las mejores fichas en la cancha rápida, de cemento y bajo techo, del Memorial Coliseum de Portland, en Oregon. Y el festejo de las 12.800 personas que llenaron el estadio fue el desahogo lógico de una espera larga, la más extensa de la máxima potencia mundial.
El sueño, entonces, se concretó como lo esperaba su gente desde 1995, cuando Sampras fue el héroe del triunfo 3-2 sobre Rusia, en Moscú y sobre arcilla, la superficie menos favorable del ex rey y de su país. Por eso, la gloria, en otro escenario y en una situación totalmente distinta, volvió a apoderarse de los máximos dueños de la Davis. Son, además, los que más finales jugaron, con 32 victorias y 30 derrotas.
CONVICCIÓN Y PRESENCIA
Así eso es lo que tuvo el grande equipo de USA, la generación siguiente a los últimos grandes ídolos Sampras y Agassi, conducida por Patrick McEnroe -heredó a su controvertido y talentoso hermano John en el cargo, en el 2001-, festejó con un "equipo de memoria". Es que Roddick, el 6º del ránking, Blake (13º) y el dobles de los hermanos Bryan, los mejores en la especialidad, jugaron ahora juntos la octava eliminatoria seguida, desde septiembre del 2005.
Y el récord de este cuarteto es de 7-1, ya que la única caída la sufrió en semis del año pasado, en Rusia y por 3-2, en las mismas condiciones de la heroica proeza de 1995, en una cancha lenta y cubierta. En otras épocas, este duelo hubiese tenido una connotación especial, por cuestiones políticas, pero ahora es únicamente un choque deportivo, uno de los más atractivos de la actualidad.
Igualmente, esta vez, los visitantes carecieron de piezas valiosas. Marat Safin, ex líder mundial y ahora 56º, fue el gran ausente. El hombre clave en las dos Davis ganadas por Rusia, en el 2002 (ante Francia fuera de casa) y en el 2006 (contra Argentina y de local) no fue citado por su gran irregularidad. Y, como si fuera poco, el entrenador Shamil Tarpischev optó por poner sólo en dobles a Nikolay Davydenko.
La decisión de dejar afuera de los singles al Nº 4 del circuito ATP, pero flojo en la Copa, que arrastra problemas físicos y personales y está en el ojo de la tormenta al ser acusado de arreglar partidos, sorprendió a propios y extraños. Y los encargados de disputar los individuales no rindieron como esperaba su gente. Ni Mikhail Youzhny (19º), ni mucho menos Dmitry Tursunov (34º).
El otro problema que se planteó el capitán ruso fue que Davydenko no tiene antecedentes positivos frente a los estadounidenses: está 0-5 ante Roddick y 0-6 contra Blake. Claro que Roddick sólo aventajaba 2-1 a Tursunov y Blake caía 1-0 con Youzhny, aunque sobre arcilla, pero por eso apostó a una variante de peligro, sabiendo que aún poniendo a su "mejor hombre" no tenía ningún tipo de garantía.
Veamos entonces, en un repaso, lo que mostraron unos y otros para desembocar en el previsible desenlace. Primero Roddick, pese a algunos altibajos coperos (quedó 26-9 en su carrera), marcó el ritmo con su saque y su derecha y agregó una alta dosis de paciencia en los intercambios desde la base contra el duro pegador Tursunov (está 6-5 en esta competencia). Ganó en tres sets y el 1-0 empezó a señalar el camino.
Ya el 2-0 logrado por Blake (con marca copera de 16-9) sobre Youzhny (13-14) fue determinante. Claro que le costó bastante, se impuso en cuatro parciales, tres resueltos en tie-breaks, pero lo fundamental del anfitrión fue su actitud de ir al frente, de forzar con su propuesta ofensiva y siempre agresiva a un rival de riesgo, que contragolpea muy bien y cada tanto se anota triunfos memorables. Blake le cerró la puerta y lo suyo fue letal.
La segunda jornada resultó gloriosa. Los Bryan no iban a dejar pasar una oportunidad única de hacer ruido en serio. En tres capítulos, trituraron la última esperanza visitante y le pusieron el sello a un triunfo maravilloso. Ellos fueron muchísimo para Davydenko e Igor Andreev (33º en singles, mejor en canchas lentas), quienes no acostumbraron a actuar juntos.
Así, los Bryan llevan ganados 13 de sus 14 partidos en la Copa y sólo perdieron en el 2005, de locales ante Croacia. Después de esa serie, acompañaron a Roddick y Blake en los ocho encuentros siguientes de Estados Unidos, formando un verdadero equipazo. El mismo que esta temporada obtuvo los cuatro éxitos por 4-1. Esta vez, sólo para completar el show, Bob, el zurdo de los Bryan, cedió ante Andreev y finalmente Blake venció a Tursunov.
Ya son parte del pasado las derrotas en las finales del 2004, ante España, y de 1997, contra Suecia, en ambos casos de visitante. Ahora la localía volvió a ser un aliado muy importante para Estados Unidos. Es que la Davis lleva su sello. Nació y permaneció la mayor parte del tiempo en la superpotencia. Y ahora es otra vez el trofeo más codiciado de sus jugadores, su cuerpo técnico y sus fanáticos. Que lo disfruten, se lo merecen.
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