Días atrás hicímos un fogón en la montaña, lugar de acceso un poquito difícil, pensamos que no llegaría mucha gente, sin embargo no fue así, hubo mucha gente, buen comistrajo y sana alegría. Todos los años me estoy despidiendo y me digo "Este es el último Fogón" no obstante, acá sigo, porque este pueblito de mi Chile profundo, es atrapador.
En marzo próximo debo cambiar de aires y debería radicarme definitivamente en Puerto Montt, está todo decidido para que así sea, una jaula de oro, nuevos amigos, mi familia para preocuparse de mi salud y de mis deseos, mi súper que es muy feliz con esos aires marinos y bueno yo con mi corazón partido en dos.
Hace un par de años te pedí consejo y he seguido más o menos al pie de la letra , los que tu y Tontorrona me dieron en esa ocasión . Me convertí en una eterna viajera, repartiéndome entre Concepción, Puerto Montt y mi pueblito. Poco a poco fui acostumbrándome y ya me agradaba estar en Puerto Montt, donde mi hija me consiente en todo y mi marido es feliz allí.
A pesar de mi vida nómade, estas estadías, cada vez menos frecuentes, en esta tierra indómita , me han hecho muy feliz, me faltan horas del día para cumplir mis proyectos tiempo para concretar mis sueños, quedarán cosas pendientes, pero ya es tiempo de partir.
Ya arrendé mi casa y lo que queda del verano , lo repartiré en el campo y la ciudad realizando estos encuentros campesinos que ya son parte de la tradición.
De manera, amiga querida que a usted tendré el gusto de recibirla en Puerto Montt
Y un consejito, no me vendría mal.