"Os di ejemplo para que también vosotros hagáis lo mismo»
"Ardientemente he deseado comer esta Pascua con vosotros, antes de padecer" (Lc 22,15). Acordándome de estas palabras de nuestro Salvador, si me preguntáis qué Pascua deseo tener con vosotros a mi vuelta, os responderé: la Pascua del Cordero inmolado, la misma que Él hizo de sí mismo, cuando se dio a sus discípulos. ¡Oh manso cordero pascual, preparado por el fuego del amor de Dios sobre la cruz santísima! ¡Alimento divino, fuente de felicidad, de alegría y de consuelo! Nada falta, ya que para tus servidores tú mismo te hiciste mesa, alimento y servidor... El Verbo, el Hijo único de Dios, se entregó con un inmenso fuego de amor.¿Quién nos presenta la Pascua hoy? El Espíritu Santo servidor. A causa del amor sin medida que nos tiene, no se contentó con que otros nos sirvieran, sino que él mismo quiere ser nuestro servidor. Es en esta mesa donde mi alma desea estar... para comer la pascua antes de morir... Sabed que en esta mesa, es bueno que nos presentemos a la vez desnudos y vestidos: desnudos de todo amor propio, de todo atractivo por este mundo, de toda negligencia y de toda tristeza - porque una mala tristeza deseca el alma - y revestidos de esta caridad ardiente de Cristo...Cuando el alma contempla a su creador y esta bondad infinita que encuentra en él, no puede dejarle de amar... En seguida, ama lo que Dios ama y detesta aquello que le desagrada, porque por amor se despojó de mismo... Por deseo de nuestra salvación y del honor de su Padre, Cristo se humilló y se entregó a una muerte ignominiosa en la cruz, loco por amor, ebrio y enamorado de nosotros. Esta es la Pascua que deseo celebrar a mi vuelta.
Sacar el bien del mal, la justicia de la injusticia
"¿Acaso no os he escogido yo a vosotros, los Doce? Y uno de vosotros es un diablo" (Jn 6,70). El Señor debió decir: " Escogí once "; ¿acaso escogió a un demonio, un demonio está entre los elegidos?... ¿Diremos que escogiendo a Judas, el Salvador quiso cumplir por él, contra su voluntad, sin que lo supiera, una obra tan grande y buena? Esto es lo propio de Dios: hacer servir para el bien las obras malas de los malos...El malvado hace servir para el mal todas las buenas obras de Dios; el hombre de bien, al contrario, hace servir para el bien las malas acciones de los malvados. ¿Y quién es más bueno que Dios? El Señor mismo lo dice: " Nadie es bueno, si no solo Dios " (Mc 10,18)...¿Quién es peor que Judas? Entre todos los discípulos del Maestro, entre los Doce, él es el escogido para tener la bolsa y ocuparse de los pobres (Jn 13,19). Pero después de tal beneficio, es él quien percibe dinero para entregar al que es la Vida (Mt 26,15); persiguió como enemigo al que había seguido como discípulo... Pero el Señor hizo servir para el bien un gran crimen . Aceptó ser traicionado para rescatarnos: el crimen de Judas fue cambiado en bien.¿A cuántos mártires persiguió Satanás? Pero si no lo hubiera hecho, no celebraríamos hoy su triunfo... El malvado no puede contrariar la bondad de Dios. Tiene como bueno ser artesano del mal, el Artesano supremo no permitiría la existencia del mal, si no supiera servirse de eso para que todo concurra al bien.
Jesús se entregó el primero
El Verbo que viene desde lo altoy que no abandona la derecha del Padre,que sale a (realizar) su obra,ha venido al atardecer de la vida.Quien por su discípulo a la muertesería entregado por sus enemigos.Antes como comida de vida,se entregó a los discípulos.A ellos, bajo doble especiedio (su) carne y sangrepara que en esta doble sustanciase alimentara todo el hombre.Al nacer se entregó como compañero,al comer (se entregó) como alimento;al morir (se entregó) cual precio;al reinar se da como premio.Oh, salvadora hostiaque abres la puerta del cielo,Guerras implacables (nos) oprimen:da(nos) fuerza, danos auxilio.Al Señor Uno y Trinosea gloria eterna.Que una vida sin términonos regale en la patria. Amén.
«La casa se llenó del olor del perfume»
Parece como si la esposa dijera :"Mi nardo, con el que ungí a mi esposo, al retornar hacia mí, me trajo el olor del esposo, y como si su propio olor natural quedase superado por la fragancia del esposo, me trajo esta misma fragancia.»Representemos aquí a la esposa-Iglesia en la persona de María, de la que oportunamente se dice que trae consigo una libra de perfumes de nardo puro muy caro, unge los pies de Jesús y los enjuga con sus propios cabellos, y así gracias a su cabellera, recibe y recupera para sí el perfume, impregnado ahora de la calidad y virtud del cuerpo de Jesús.Y toda la casa, añade, se llenó del olor del perfume. Esto indica ciertamente que el olor de la doctrina que procede de Cristo y la fragancia del Espíritu Santo llenaron toda la casa de este mundo y la casa de toda la Iglesia.O bien, cuando menos llenaron toda la casa del alma que tomó parte en el olor de Cristo ofreciendo primero el don de su fe, como perfume de nardo, y luego recibiendo por esto la gracia del Espíritu santo y la fragancia de la doctrina espiritual... y por eso mismo puede decir: «Somos buen olor de Cristo para Dios»(2Co 2,15). Y como quiera que este perfume estaba lleno de fe y de preciosos sentimientos, por eso Jesús atestiguó a su favor diciendo: «Ha hecho una buena obra conmigo»(Mc 14,6).
¡Llega el Esposo! salid a recibirlo (Mt 25,6)
«Hija de Sión, ¡alégrate!» Goza y exulta, Iglesia de Dios; «he aquí que viene tu rey», sal a su encuentro, apresúrate para contemplar su gloria. He aquí la salvación del mundo: Dios viene hacia la cruz, y el Deseado de las naciones (Ag 2,7) entra en Sión. La luz viene, gritemos con el pueblo: «Hosanna al Hijo de David. Bendito el que viene en nombre del Señor» (Sal 117).El Señor Dios nos ha aparecido a nosotros que estábamos en las tinieblas y las sombras de la muerte (Lc 1,79). Se manifestó, resurrección de los que duermen, liberación de los cautivos, luz de los ciegos, consuelo de los afligidos, descanso de los débiles, fuente de los sedientos, vengador de los perseguidos, rescate de los perdidos, unión de los divididos, médico de los enfermos, salud de los descarriados. Es un día de fiesta que celebra la Iglesia, bajo la sombra de Cristo, como verde olivo en la casa de Dios (Sal 51,10); celebra un día de fiesta con Cristo, azucena primaveral del Paraíso en flor. Porque Cristo está en medio de la Iglesia, él verdadera azucena en flor, raíz de Jesé que no juzga al mundo sino que lo sirve (Is 11,1.3).Está en medio de la Iglesia, fuente eterna de donde brotan muchos de los ríos del paraíso (Gn 2,10), también Mateo, Marcos, Lucas y Juan, que riegan el jardín de la Iglesia de Cristo. Hoy, que somos brotes fecundos de olivo (cf Sal.127, 3), llevando en la mano ramos de olivo, suplicamos a Cristo misericordioso. "Plantados en la casa del Señor ", floreciendo en primavera en " los atrios de la casa de nuestro Dios ", celebremos un día de fiesta: " ¡el invierno ha pasado!» (Sal. 91,14; CC 2,11)...Exclamo con Pablo con voz santa y fuerte: "Lo antiguo ha pasado, ya todo es nuevo" (2Co 5,17)... Un profeta, mirando hacia este rey exclama: "Este es el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo" (Jn 1,29); y David, mirando a Cristo nacido de su raza según la carne, dice: "El Señor es Dios, él nos ilumina" (Sal. 117,27 LXX).Día de fiesta admirable por su novedad, sorprendente y asombroso: los niños aclaman a Cristo como Dios y los sacerdotes lo maldicen, los niños le adoran y los doctores de la Ley le desprecian y le calumnian. Los niños dicen: " ¡Hosanna!» Y sus enemigos gritan: " ¡Crucifícalo!" Ésos se reúnen alrededor de Cristo con palmas, éstos se echan sobre él con espadas; ésos cortan ramas, éstas preparan una cruz.
" Jesús iba a morir... no sólo por la nación, sino para reunir a los hijos de Dios dispersos "
San Pablo afirma: "En estos días que son los últimos, Dios nos habló por el Hijo, al que estableció como heredero de todo" (He 1,2). ¿Esta frase no significa sino que el Padre consideró que todos los hombres formaban parte de la herencia del Cristo? Está conforme con la profecía de David: "Pídemelo, y te daré en herencia las naciones en posesión los confines de la tierra" (Sal. 2,8).El Señor mismo declara: "Una vez elevado sobre la tierra, atraeré a todos hacia mi" (Jn 12,32). ¿No es la conversión de todos lo que prometen? En otro lugar, encontramos una profecía que concierne a la Iglesia: "Que los valles se levanten, que montes y colinas se abajen, que lo torcido se enderece y lo escabroso se iguale" (Is 40,4): ¿Alguién parece olvidado, o que no sea designado aquí como sujeto Cristo? Y qué pensar cuando se lee: "Toda carne vendrá para postrarse ante mí, para que me adoren en Jerusalén, dice el Señor" (Is 66,23)...El término de "pueblo de Dios" se entiende pues en toda su plenitud. Y aunque la inmensa mayoría de los hombres niega o descuida la gracia del Salvador, es el conjunto lo que es designado por las palabras "elegidos" y "predestinados"... El apóstol Pablo dice también: "Proclamamos a un Jesucristo crucificado, escándalo para los judíos y locura para los paganos, pero para los llamados... fuerza de Dios y sabiduría de Dios" (1Co 1,23-24).¿Cristo sería "fuerza de Dios" y "sabiduría" para los mismos hombres cuyos ojos lo ven como "escándalo" y "locura"? De hecho, ya que algunos son salvados a causa de su fe, mientras que otros se endurecen en la impiedad, el apóstol comprendió a los fieles y los infieles bajo el mismo nombre de "llamados". Mostraba así que aquellos a los que calificaba de paganos se habían hecho extranjeros a la llamada de Dios, aunque hubieran oído el Evangelio.
«De nuevo buscaban prenderle, pero él se les escapó»
Como las alas de las palomas sobre sus pequeños...,
así son las alas del Espíritu sobre mi corazón.
Mi corazón se alegra y exulta
como un niño salta de gozo en las entrañas de su madre.
He creído y he encontrado descanso;
es fiel aquel en quien he creído.
Me ha llenado de bendiciones
y mi cabeza se ha girado hacia él.
Ninguna lanza me separará de él
ni tampoco ninguna espada.
Me ha preparado antes que no llegue la pérdida,
me he colocado sobre sus alas incorruptibles.
La vida inmortal me ha apretado y abrazado,
de ella me viene el Espíritu que está en mí:
Él no puede morir, porque es la vida.
[Habla Cristo:]
Los que me han visto se han sorprendido
porque yo era perseguido.
Me creían anonadado,
porque les parecía perdido.
Pero la opresión se convirtió en mi salvación.
Llegué a ser objeto de menosprecio.
No había en mí nada que envidiar;
hacía el bien a todos los hombres,
y he sido odiado por ellos.
Me han cercado como a perros furiosos (Sl 21,17),
unos insensatos que van contra sus amos;
su inteligencia estaba corrompida, su espíritu pervertido.
En cuanto a mí, he retenido las aguas con mi derecha,
mi dulzura soportaba su amargura.
No perecí, porque no estaba comprometido con ellos,
mi nacimiento no tenía nada que ver con el suyo.
Buscaron mi muerte y no lo consiguieron;
yo era anterior a su memoria.
En vano se arrojaron sobre mí
los que me perseguían;
en vano buscaron suprimir
el recuerdo de aquel que existía antes que ellos.
El designio del Altísimo, nada lo supera,
su corazón es más grande que toda la sabiduría.
¡Aleluya!
Abraham vió mi día
¿Entonces, dónde se efectuó este encuentro [de Abraham y de sus tres visitadores]? "En la encina de Mambré", lo que significa "visión" y además "perspicacia". ¿Veis en qué lugar el Señor puede organizar un encuentro? Es verdad que las cualidades de clarividencia y de perspicacia de Abraham le gustaban al Señor; tenía el corazón puro, de modo que le era posible ver a Dios (cf Mt 5,8). En tal lugar, en tal corazón, el Señor podía pues reunir a sus convidados.En el Evangelio, el Señor habló a los judíos de este encuentro; les dice: "Abraham, vuestro padre, exultó al pensar que vería mi día. Lo vio y desbordó de alegría ". " Vio mi día ", dice, porque reconoció el misterio de la Trinidad. Vio en su día al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo, y a las tres personas reunidas en un solo día, totalmente en un Dios Padre, un Dios Hijo y un Dios Espíritu Santo, que son tres en un sólo Dios.En efecto, cada persona divina en particular es un Dios separado, y simultáneamente las tres juntas son Dios. No es incongruente identificar al Padre, al Hijo y al Santo Espíritu en las tres medidas de harina que aporta Sara, ya que hay unidad de sustancia.Podemos sin embargo avanzar otra interpretación y ver en Sara la imagen de la Iglesia: las tres medidas de harina pueden ser interpretadas como la fe, la esperanza y la caridad. Estas tres virtudes reúnen en efecto los frutos de la Iglesia universal; todo hombre que mereció reunir en él estas tres virtudes, puede estar asegurado de recibir la Trinidad entera en su corazón.
Acoger como Abraham
En Mambré, tres hombres se acercan a Abraham y permanecen en pie cerca de él (Gn 18). Representemos la escena: se presentan por encima de él, no frente a él. Abraham se había sometido a la voluntad de Dios, lo que explica el hecho de que Dios se encuentra por encima de él. No se ponen frente a él para rechazarlo, sino por encima de él para protegerlo. Abraham acoge a tres hombres; les sirve tres medidas de pan.¿Qué explicación dar a esto, hermanos míos, sino es reconocer el misterio de la Trinidad? Lleva también un ternero, que no está duro, sino "bueno y tierno". Para ser tan bueno y tan tierno, sólo puede tratarse de aquel que se humilló por nosotros hasta la muerte, Cristo. Es él, el ternero cebado a quien el padre inmola para celebrar la vuelta del hijo arrepentido (cf Lc 15,23), " ya que Dios amó tanto al mundo que entregó a su hijo único " (Jn 3,16).Abraham va al encuentro de los tres hombres, pero aquel al que adora es único... Como ya he dicho, discernimos aquí el misterio de la Trinidad; si se puso a adorar como si hubiera sólo una sola persona, es que sabe que Dios es uno en tres personas. Se dirige a una sola persona cuando dice: "No pases de largo junto a tu siervo" (Gn 18, 3); entonces añade, haciéndonos pensar que se dirige a varias personas: "Haré que traigan agua para que os lavéis los pies" (Gn 18, 4).Que el bienaventurado Abraham os sirva de ejemplo, hermanos, para recibir a vuestros huéspedes con amabilidad, lavarles los pies con humildad y respeto... No descuidéis estas intenciones, hermanos, los que no queréis mostraros hospitalarios, los que recibís a un huésped como a un enemigo. De hecho, por su hospitalidad, el bienaventurado Abraham mereció recibir a Dios en persona, mientras que recibía a estos tres hombres. Cristo también lo confirma diciendo en el Evangelio: "Fui extranjero y me acogisteis" (Mt 25,35). No descuidéis a los viajeros, por temor a que sea Dios mismo en persona, a quién os negáis a acoger.
Cuando levantéis al Hijo del hombre, entonces comprenderéis que Yo Soy
Cristo nuestro Señor ha sido crucificado para liberar al género humano del naufragio de este gente... En el Antiguo Testamento Moisés había levantado, en medio de los moribundos, una serpiente de bronce atada a una estaca; había ordenado al pueblo esperar la curación mirando este signo (N 21,6s). Era este un remedio de tal potencia contra la mordedura de las serpientes, que el herido, volviéndose hacia la serpiente elevada, confiaba y en seguida recuperaba la salud. El Señor no dejó de recordar este episodio en el Evangelio cuando dijo: "Como Moisés elevó la serpiente en el desierto, así tiene que ser elevado el Hijo del hombre " (Jn 3,14)...La serpiente es pues la primera en ser crucificada, por Moisés. Es sólo justicia, ya que el diablo fue el primero que pecó bajo la mirada del Señor (Gn 3)... Fue crucificado sobre un tronco, lo que es justo, ya que el hombre había sido engañado indirectamente por árbol del deseo; en lo sucesivo, es salvado por un tronco tomado de otro árbol... Después de la serpiente, es el hombre quien es crucificado en el Salvador, sin duda alguna, para castigar no sólo al responsable, sino también el delito. La primera cruz se venga sobre la serpiente, la segunda sobre su veneno: el veneno que por su persuasión había penetrado en el hombre es rechazado y curado... He aquí lo que hizo el Señor por su naturaleza humana: Él, el inocente, sufre; en Él la desobediencia, provocada por el famoso engaño del diablo, es enmendada; y liberado de su falta, el hombre es liberado de la muerte.Ya que tenemos por Señor, a Jesús que nos liberó por su Pasión, tengamos constantemente los ojos fijos en Él, esperemos siempre encontrar en este signo el remedio a nuestras heridas. Si el veneno de la avaricia viniera a apoderarse de nosotros, miremos la cruz, ella nos librará; si el deseo, este escorpión, nos roe, implorémosla, ella nos curará; si las mordeduras de los pensamientos de aquí abajo nos laceran, roguémosle y viviremos. He aquí las serpientes espirituales de nuestras almas: para pisotearlas, el Señor fue crucificado. Él mismo nos dice: " Os di el poder de pisotear serpientes, escorpiones, y nada podrá dañaros " (Lc 10,19).
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