La de Rilke, el pinchazo en el pulgar con la espina de una rosa, la infección, la leyenda poética.
Rose, oh reiner Widerspruch, Lust,
Niemandes Schlaf zu sein unter soviel
Lidern.
Rosa, oh contradicción pura en el deleite
de ser el sueño de nadie bajo tantos
párpados.
La de Petronio, arbiter elegantiorum, recostado en la bañera, desangrando lentamente las venas abiertas de la muñeca, la sonrisa displicente del rival del Emperador Nerón... la obra inconclusa o fragmentada El Satyricón, por la que dijo Connolly, el de la tumba sin sosiego, que gustoso cambiaría todos los minerales que se encuentren en la luna.
La del amigo de Buho, que muere y resucita y vuelve a morir casi sin despedidas.
Cuál más?