Ahora, lo que no sé, es si funciona con cosas perdidas por otros... yo escuchando la canción y haciendo uso del método científico, me puse a realizar un experimento:
Seguí la metodología que dice el mensaje anterior y repetí varias veces: San Cucufato, San Cucufato, te ato los huevos al trapo, hasta que no le encuentres de nuevo el sentido del humor a dominekira, no te los desato.
Ahora solo queda esperar a mirar los resultados. Si DomineKira de pronto nos muestra un buen sentido del humor, deberemos entonces concluir que si funciona. Y hacer otra petición para verificar que no es un caso aislado. Si DominiKira sigue sin encontrar el sentido del humor, entonces todo indica que esto es una superstición, aunque para ser científicos tenemos que hacer muchas otras peticiones antes de llegar a conclusiones....
Veamos qué pasa, estoy intrigado
San Cucufato es un espíritu que tiene la habilidad de encontrar cosas que has perdido. Para "invocarlo" y pedir que te encuentre el objeto, sólo has de coger un pañuelo de tela (preferiblemente blanco) y atar cuatro nudos a los cuatro extremos del pañuelo. Mientras atas los nudos tienes que recitar lo siguiente tantas veces como te dure la tarea de atar los nudos:
San Cucufato, San Cucufato. Te ato los huevos al trapo, Hasta que no me encuentres mi (dices el objeto perdido) no te los desato.
Nada más hacer esto, tiras el pañuelo debajo de tu cama y no vuelves a tocarlo hasta que San Cucufato haga su trabajo.
Lo que perdiste lo encontrarás pasados unos días en el sitio que menos esperado, entonces, deberás ir rápidamente a desatarle los "huevos" del trapo, quitando los nudos al pañuelo, o sino se enfadará mucho y no te encontrará nada más.
Tienes que tener paciencia, pero es efectivo.
Ánimo y suerte.
He perdido el pudor, ya no tengo decencia y me exhibo desnudo con cierta frecuencia. ¿Qué será que este cuerpo gentil, visto así en cueritatis, por dinero está bien y molesta si es gratis? Yo no sé que será pero como no cobro por desvelar mi piel, está visto que sobro. Mi albornoz ¿dónde está mi albornoz, dónde está mi recato? Mi extraviado pudor dame, San Cucufato. San Cucufato, te enciendo esta vela. Devuélveme el pudor,hace un frío que pela. San Cucufato, los cojones te ato: si no me lo devuelves no te los desato. He perdido el amor, contraje matrimonio y la paz conyugal me ha matado el insomnio genital. Cumplo como varón porque aún tengo reflejos y mi buena mujer no va mucho más lejos. Yo solía pasar largas horas de fiesta... ahora, cuando ha lugar nos echamos la siesta y a dormir. ¿Dónde está la avidez, dónde está el arrebato? Mi dormida pasión dame, San Cucufato. San Cucufato, te enciendo este cirio. Devuélveme el amor, aquel viejo delirio. San Cucufato, los cojones te ato: si no me lo devuelves no te los desato. He perdido el humor, me deshago en suspiros viendo que fácil es, pero nunca es ni a tiros. ¡Que país! Uno, pobre infeliz, tan dispuesto al abrazo y la España Cañí va y le da un españazo. Miro a mi alrededor, no le veo la gracia pero la desgracia sí. De mi boca, reacia, sale un jé, pero un jé muy flojín, de media comisura. Cucufato: mi humor o caeré en la locura. San Cucufato, te enciendo esta bujía. Devuélveme el humor, permite que me ría. San Cucufato, los cojones te ato: si no me lo devuelves no te los desato
Cucufato o Cucufate, santo cristiano que predicó por la Península Ibérica alrededor del siglo III.
Nacido en Scilium (Provincia romana de Cartago) en el año 270, predicó el cristianismo en Cataluña (donde es conocido como Sant Cugat), entre otras en la ciudad de Ampurias, hasta que el imperio romano le condenó a muerte.
La leyenda dice que primero le abrieron el vientre y le sacaron las tripas, pero que él se las metió de nuevo dentro del abdomen que se cosió con un cordón. Luego el emperador Galerio lo condenó a la hoguera, pero supuestamente el soplo de Dios apagó las llamas. Después lo encerraron en una mazmorra, pero los carceleros se convirtieron al Cristianismo. Finalmente la leyenda dice que Dios permitió a San Cucufato -cuyo deseo era acceder al cielo por la vía del martirio- que lo degollasen.
En su nombre se han bautizado la localidad de San Cugat del Vallés (Provincia de Barcelona, Cataluña, España) y el Monasterio de San Cucufato de la mencionada localidad.
Se dice de San Cucufato que es un santo que concede deseos o al menos un santo al que hacerle peticiones. La forma de hacerlo es coger un trozo de tela, hacerle un nudo y guardar el trozo anudado. Entonces se dice "San Cucufato, los cojones te ato...". Seguidamente hay que decir lo que se desea y, tras esto, seguir con la fórmula diciendo "Si no me lo concedes, no te los desato". El nudo seguirá en el trozo de tela hasta que se haya cumplido el deseo formulado.
El cantautor Javier Krahe compuso dos canciones haciendo alusión a diferentes cosas que quería recuperar, implorando de esta forma al Santo.
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