Hoy tu nombre duele,
Venezuela.
No como duelen las viejas heridas,
sino como duele lo que aún está abierto,
lo que aún sangra mientras lo miramos.
Hoy tus montañas no son verdes:
son grises.
Hoy tus ríos no son agua:
son lágrimas.
Y el sol que siempre te alumbró
parece esconderse,
como si también él
no pudiera mirarte.
Dos veces la tierra te sacudió,
como si no bastara con una,
como si el destino quisiera probar
si aún tienes fuerzas para levantarte.
Y sí, te levantaste,
pero con las rodillas raspadas,
con las manos temblando,
con la mirada perdida
buscando entre el polvo
a los que ya no están.
No es justo, Venezuela.
No es justo que tú,
que ya has dado tanto,
que ya has llorado tanto,
que ya has perdido tanto,
tengas que seguir dando,
tengas que seguir llorando,
tengas que seguir perdiendo.
Pero aquí estamos,
aunque el pecho apriete,
aunque la garganta arda,
aunque las noches sean largas
y el miedo se meta en los huesos.
Aquí estamos,
con las manos vacías
pero con el alma llena,
con el corazón roto
pero todavía latiendo.
Porque tú, Venezuela,
no eres solo tierra y dolor:
eres la fuerza de un pueblo
que ha aprendido a florecer
hasta en el cemento partido.
Hoy sufres,
y sufrimos contigo.
Pero mañana,
cuando el polvo se asiente,
cuando el silencio sea menos pesado,
seguiremos aquí,
diciéndote al oído:
"No estás sola. Nunca lo has estado. Nunca lo estarás."
Y aunque el camino sea largo,
aunque las fuerzas flaqueen,
aunque el llanto quiera ganarnos,
no te soltaremos.
Porque eres mi tierra,
mi llanto y mi risa,
mi derrota y mi victoria,
mi pasado y mi futuro.
Venezuela,
duele hoy.
Pero duele contigo,
y eso, aunque parezca poco,
es todo.
Porque el dolor que hoy te parte
es el mismo que nos une,
y la tierra que hoy tiembla
es la misma que nos abraza
cuando estamos lejos.
Así que llora si necesitas,
grita si te duele,
descansa si te cansas.
Pero no te rindas.
Porque después de la tormenta,
después del polvo y del silencio,
Venezuela,
volverás a florecer.
Y nosotros,
tus hijos, tus hermanos, tu pueblo,
estaremos aquí,
siempre,
para verlo.