05/11/2008 19:14
| Verás Theo, he visto dos óperas en vivo en mi vida, mejor dicho he visto una, Nabuco de Verdi y he oido otra Orfeo de Monteverdi ya que no era representada. En ambos casos disfruté mucho, incluso me compré el disco de Orfeo porque me encantó. Por televisión he visto más pero no es lo mismo. Debo confesar que la ópera no es una de las manifestaciones musicales que más me gustan y que conozco como la mayoría partes de ópera más o menos difundidas por los diferentes medios. De todas formas creo que no se trata de que me examine. Dicho esto, ¿que importancia puede tener las óperas que haya podido ver? Hablando de música clásica, en mi caso prefiero música del barroco, mñusica de Bach, el archiconocido Vivaldi, Parchebel, etc. aunque también románticos, Tchaikovsky, Chopin quizás algo menos, etc. Probablemente para algunos pelín cursis. Pero, y aquí viene lo mío, ¿Quien puede decir qué es mejor o peor? ¿Quien está en ese plano de superior sabiduría que puede dictaminar lo que nos eleva el espíritu y lo que no? Me has puesto un ejemplo de dos tipos de músicos totalmente diferentes, a años luz uno del otro, tanto de tiempo como de estilo. Verás, a mí particularmente no me gustaba Manolo Escobar pero no deja de ser cultura, popular si me apuras, pero cultura. Si es capaz de hacer caer una lagrimita a alguien cuanto canta aquello de ''madrecita Maria del Carmen'' ya tiene su mérito. Dado que yo soy una nulidad en composición musical, cualquier pieza que despierte sentimientos en las personas, ya es válida para mí. Aunque si no me gusta, evidentemente no la escucho. Queda eso sí, lo que llamamos arte en sentido literal. Podríamos incluso marcar unos estrictos cánones para incluir o no determinadas obras. En este caso, si sólo sirve para el deleite de unos pocos ''conaisseurs'' no sé si me interesaría mucho. Creo que el gran público se merece también disfrutar de él. Piensa que tú y algunos como tú habéis tenido la suerte de acceder a la educación probablemente sin mayor esfuerzo, tanto económico como intelectual y que podéis continuar haciéndolo porque vuestras ocupaciones y/o cargas familiares os lo permiten, otros simplemente no pueden. Me temo que me he excedido, te ruego que me perdones si has tenido la paciencia de leer hasta aquí y te reitero que siempre es un placer hablar contigo.
|