«SOMOS GUERREROS POR TERNURA». ELICURA CHIHUAILAF
10 julio, 2013 por verbiclara
getFile-31Elicura Chihuailaf es el más famoso de los poetas indígenas mapuches de Chile. Nacido en la indomable Araucanía, “exiliado”, como dice, por años en las ciudades donde estudió, regresó a su tierra natal y se convirtió en la voz de los mapuches. Esta voz vino también a Grecia, donde se encontró en el ámbito del Festival LEA en el Instituto Cervantes, y presentó, entre otras cosas, la Antología bilingüe de sus poemas, elaborada por el poeta chileno establecido en Grecia, Jaime Svart y la arquitecta griega Ana Karapa. En esta antología, Elicura desarrolla su arte único de conjugar tradición oral y literatura, de convertirse en “oralitor”, como se autodetermina, para llevar a la palabra escrita la narración de la tradición de lucha de un pueblo que a pesar de las circunstancias —o exactamente por estas— insiste en defender la Tierra contra las fuerzas que la quieren saquear especulando y arruinándola.
ENTREVISTA CON CRISTINA PANTZU
—¿Que significa ser mapuche ahora en Chile?
—Hay una falta de comunicación y de comprensión entre el pueblo chileno y el pueblo mapuche, y cualquier progreso que se hubiera verificado, no es lo que esperábamos. Fuimos un país con tierras muy vastas entre lo que es hoy Chile y Argentina. Vivimos siglos de resistencia contra el imperio español, que era tan poderoso entonces como ahora es el imperio americano. Hace 200 años atrás continúa la ocupación de nuestras tierras por parte de Chile y por parte de Argentina. La historia chilena oficial indica 1883 como el año de consolidación de la llamada Pacificación de la Araucanía, que no fue otra cosa que una intervención: una invasión con masacres, muertos, desaparecidos, que redujo de manera dramática nuestras tierras y diezmó a nuestra población. Para mí, hay dos períodos catalíticos en la historia de esta relación entre Chile y el país de los mapuches. En 1883 se impone la “pacificación” de los mapuches y en 1973, año del Golpe, entra en aplicación la “pacificación” de los chilenos, con todo lo que revela relativamente a las relaciones históricas. En las noticias, en vez de pacificación, vemos una guerra no declarada contra los mapuches.
Porque nosotros hoy representamos un obstáculo importante contra el capitalismo y el neoliberalismo. Mapuche significa “pueblo de la Tierra”: consideramos la Tierra como nuestra madre y que todo lo inherente en la naturaleza, desde las piedras y los ríos hasta las plantas y los insectos, tiene el mismo valor que el nuestro. La Madre Tierra nos ofrece lo que necesitamos para vivir. ¿Qué hija y qué hijo no se levantaría para defenderla cuando la amenazan, la saquean, la arruinan?
—¿Un obstáculo tan peligroso para que se les dé a vosotros la caracterización de “terroristas”?
—En el planeta globalizado hay todas las oportunidades para consolidar el saqueo de la tierra de parte de empresas nacionales y multinacionales.
Construyen represas inundando territorios enteros y lugares sagrados. Enormes industrias de la madera imponen cultivos artificiales de abetos y eucaliptos que consumen enormes cantidades de agua y desaparecen hierbas medicinales e insectos, arruinando el ecosistema. Nosotros que nos oponemos a la usurpación de nuestras tierras y al saqueo de la naturaleza, nos arrastran a juicios basados en la “ley antiterrorista” que impuso el dictador Pinochet y hasta ahora no ha sido revocada. Hoy hay unos 32 presos políticos mapuches. Se trata de juicios falsos con “testimonios sin rostro” —como los llamamos porque declaran encapuchados—y con “pruebas” defectuosas, como revela el hecho que al final, muchos fueron liberados de las acusaciones. Ellos nos llaman “terroristas” y yo digo que somos “guerreros por ternura” porque nos levantamos defendiendo la Madre Tierra.
-Dicen que los poetas son melancólicos y los militantes optimistas. Usted, como poeta militante, ¿cómo vislumbra el futuro de sus luchas?
Soy un “optimista escéptico”. Escéptico porque veo que el capitalismo toma formas nuevas, pero sigue siendo capitalismo y en efecto soberano y salvaje, provocando los mismos dolores en todas partes del mundo. La situación que esta viviendo mi pueblo, la viven también otros pueblos en México, en India, Italia o Grecia, etc. En relación con mi optimismo, este aumenta en el grado que hay posibilidad de encuentros como estos en diversos rincones del mundo, la posibilidad que los pueblos conversen dejando atrás obstáculos y murallas que levantan los estados. Porque los Estados se refugian en fronteras y banderas, pero nosotros sabemos que tienen dueños, quienes son pocos, pero cada vez más feroces. Cuando tengo la posibilidad de conversar con jóvenes, veo una voluntad de cambio y en particular, un regreso a la memoria y esto me hace muy optimista.
—Se referió a similitudes entre lo que vive Grecia y su pueblo.
—Tuve el privilegio de llegar a un país de civilización admirable, que ha influido distintamente en la cultura occidental, en un momento extremamente difícil. Tenemos una relación enorme con Grecia, en el sentido en que seguimos creyendo en la Razón y en la Palabra como instrumentos fundamentales. No hemos perdido nuestra memoria. Con esta Razón podemos tocar el espíritu de cada persona en cualquier rincón del planeta y abrir un diálogo. Es la Palabra que nos permite unirnos en los Sueños que no se perdieron, sino se dejaron como herencia a las nuevas generaciones. En un momento difícil en el que las tragedias y los dramas aumentan, tenemos la posibilidad de construir juntos un Sueño más viable, perpetuo y estable de lo que hemos imaginado hasta ahora. Con esto, quiero decir al pueblo griego que no está solo. No estamos solos.
Traducción del griego de Jaime Svart