03/02/2010 15:10
| ** Continuacion ** Libro del Guerrero del Espíritu
En paz y armonía fluye mesuradamente su vida, pues él no se apasiona por ganar el dinero, no está ocupado buscando la felicidad «terrenal».
Él mira a las personas que buscan todo esto a veces con asombro. «¿Acaso no entienden? ¿Acaso no ven? ¡Si ellos conocieran la Beatitud de los mundos superiores, dejarían de perseguir lo vano y se sumergirían en Él!», así piensa a veces el Guerrero del Espíritu.
Pero ellos no pueden o no quieren porque no han madurado todavía.
Y el Guerrero del Espíritu se da cuenta de esto. «Ah, si ellos…», a veces piensa el Guerrero del Espíritu, pero enseguida entiende que es imposible. ¡Pues, cada fruto tiene su tiempo y no se madura inmediatamente solamente porque queremos así!
Por consiguiente, el Guerrero del Espíritu simplemente los cuida y espera hasta que maduren. El Guerrero del Espíritu sabe abrirse al Flujo Viviente del Poder, y este Flujo pasa a través de él llevando todo lo que no sea Luz. O él puede beber de la Fuente Infinita de la Vida Eterna. O puede sumergirse en Ésta.
¡Este Flujo es tan tierno, tan transparente! ¡Renueva cada célula de su ser! ¡Derrite todas las tensiones!
El Guerrero del Espíritu se disuelve en Éste olvidando quien era antes. ¡Pues, habiéndose disuelto, se convierte en ese momento en la Fuente de la Vida Eterna!
¡El Guerrero del Espíritu vive ahora en la Luz! ¡La Luz llegó a ser su Casa! ¡Y dondequiera que vaya y haga lo que haga, está acompañado por la Luz! ¡Esto es así porque él mismo llegó a ser Luz! El Guerrero del Espíritu sabe que cuanto menos tenga de lo «humano», más podrá llenarse de lo Divino. ¡Y más intensiva será su Beatitud! El Guerrero del Espíritu no aspira a la Beatitud como al objetivo propio, pero tampoco huye de ésta cuando viene.
El Guerrero del Espíritu nunca está solo. ¡Nunca siente la soledad! ¡Pues, con él siempre está Aquel a Quien él ama! ¡Pues, siempre con él están sus Amigos!
¡Ellos nunca le dejan solo y siempre están encantados de ayudarle, regalarle Su Amor!
El Guerrero del Espíritu se deleita de la comunicación con Ellos, Quines conocieron la Luz y se convirtieron en Ésta.
El Guerrero del Espíritu puede disolverse en cada uno de Ellos y perder —en esta Unidad— a «él mismo».
¡Oh, qué Beatitud es desaparecer en la Unión con Ellos! ¡Esto no puede ser transmitido con palabras! ¡Esto cada uno lo debe conocer personalmente! ¡Ah, si las personas lo conocieran, entonces la Tierra se convertiría en un jardín paradisíaco! No habría las guerras, enfermedades, no existirían la enemistad ni la maldad… ¡La armonía y la tranquilidad reinarían por todas partes! Y las personas moderarían sus deseos «terrenales» y la Luz crecería en ellos.
¡Y empezarían a regalar lo que no necesitan, pero puede ayudar al otro, empezarían a compartir aquello que les dio generosamente su Creador! ¡Y desaparecerían la pobreza y el hambre! Y todos vivirían como una gran familia, en la armonía uno con el otro, con la Tierra, con todos los seres, con el Creador, el Fundador de todo.
Y no habría la necesidad de las tropas y armas. ¡Y todo el potencial que se malgasta para el armamento podría servir a las personas en el bien!
¡Y desaparecerían las fronteras! ¡E irían las personas a visitar uno al otro, conociendo otras culturas, otros idiomas, enriqueciéndose espiritualmente! ¡Y cada uno daría al otro lo que él necesita, pues no existiría la avidez!
Así a veces sueña el Guerrero del Espíritu. El Guerrero del Espíritu busca la armonía, la armonía en todo; la armonía entre palabra y acto, entre descanso y trabajo, entre esfuerzo y relajación… ¡Con esto, el Guerrero del Espíritu conoce sólo la ofensiva! Él ya no mira atrás, como lo hacen aquellos que recién han empezado su Camino. ¡El Guerrero del Espíritu marcha sólo adelante! ¡El Guerrero del Espíritu aconseja a todos a mirar solamente hacia adelante, a las perspectivas de la vida en Él que se abren!
¡El Guerrero del Espíritu mira atrás sólo para reexaminar sus errores y avances, para entender cuánto ha hecho y cuánto más le falta por hacer! ¡Él siempre está insatisfecho con sus logros! ¡Siempre avanza para conocer más a Aquel de Quien está enamorado!
Las declaraciones de los otros, sean quienes sean, sobre sus logros personales, sobre su avance tremendo, el Guerrero del Espíritu no las toma en serio. Pues, él se compara con Aquellos Que son la Perfección Misma y entiende que ha hecho todavía muy poco.
¡Él ya nunca caerá en trampa de ser encantado por sus propios logros, pues comprendió claramente que todo lo que tiene pertenece al Poder y que lo logró solamente gracias a Él! ¿De cuáles logros «personales» podemos hablar?
¡El Guerrero del Espíritu es libre! ¡Él precisamente escogió ser libre, a distinción de los demás! ¿En qué consiste su libertad?, ¡en la amplitud, en la escala del vuelo del alma! ¡Pues, él llegó a ser tan grande13 que no se percibe como el cuerpo! ¡Es más, ya casi no experimenta su cuerpo! ¡Éste es sólo un instrumento obediente! ¡Y él lo usa cuando y como lo necesita su Amado!
¡Él ahora ya no es el esclavo de su cuerpo! ¡Y a través de éste manifiesta la Voluntad del Todopoderoso! El Guerrero del Espíritu también es libre de los apegos: apegos a la casa, a los padres, a la familia, a los amigos, a un lugar, a la comida, a la ropa… ¿Y cómo puede ser apegado a la casa?, si experimenta el universo entero como su Casa.
¿Y cómo puede ser apegado a los padres?, si percibe a su Creador como su Padre y Madre. ¿Y cómo puede ser apegado a la familia?, si su familia es la humanidad entera.
¡Y siempre está con su familia! ¡Y siempre está con sus Padres!
¿Y cómo puede ser apegado a los amigos?, si tiene ahora los Amigos Perfectos15. ¡Él les encontró hace mucho y casi nunca se separa de Ellos! ¡Y los Amigos Perfectos nunca le abandonaron y nunca le abandonarán!
¡Por eso, el Guerrero del Espíritu no conoce la tristeza de la separación, pues Todos, a Los Que él ama, siempre están con él!
¡Y no importa donde se encuentre su cuerpo, porque él siempre está en el Omnipresente! ¡El Guerrero del Espíritu no conoce el miedo a la perdida! ¡Puesto que, no está apegado a nada! ¡Y siente que todo pertenece al Amado! ¿Cómo puede sentir el miedo a la perdida?, si no tiene nada.
¡El único miedo, que el Guerrero del Espíritu todavía tiene, es el miedo de perder a su Amado, por haberse desviado del Camino! ¡Por eso, el Guerrero del Espíritu aplica esfuerzos titánicos para transformarse, para no perderlo ya nunca en el alboroto mundano!
Por eso, él escucha atentamente Sus indicaciones y las cumple y se observa a sí mismo constantemente. El Guerrero del Espíritu trata de confiar en las personas. ¡Pero comprende que puede confiar completamente sólo en Él, en el Perfecto! Por lo tanto, el Guerrero del Espíritu mira atentamente a cada uno, con quien se encuentra en su camino y decide en qué grado puede confiar en cada persona.
Pues, entre las personas están el engaño y la falsedad, la traición y el egoísmo… ¡Y no buscan ellos en absoluto a Él! ¡Y el Guerrero del Espíritu está cauteloso!
Él se esfuerza por no hacer nada que pueda provocar la desgracia en el futuro complicando el avance hacia la Meta. Y siempre pide el consejo a sus Amigos, preguntando ¿cómo debe actuar? ¡Pues, Ellos son omniscientes!
Sin embargo, él mismo evalúa también cada situación particular. ¡Pues, al fin y al cabo, es él quien tendrá que tomar la decisión definitiva!
El Guerrero del Espíritu aspira a estar de solo a solo con el Amado. ¡Y no existe para él algo más importante que estar con Él, estar en Él y ser Él! Por lo tanto, la comunicación vana con las personas no espirituales le pesa. ¡Pues, ellos no Le conocen! ¡Y ni siquiera Le buscan!
¡Pero el Guerrero del Espíritu anhela estar solamente con Él, en Él, ser sólo Él!
¡Sin embargo, el Guerrero del Espíritu se alegra de la comunicación con otros Guerreros del Espíritu, pues, ellos le entienden y buscan a Él!
¡Y a menudo ellos no necesitan palabras para comunicarse entre sí porque se comunican con las conciencias desarrolladas y están conociendo juntos la Beatitud de la Unión con el Amado!
«¡Amar, amar, amar!», es el lema del Guerrero del Espíritu. «¡Conocer y de nuevo conocer!», esto es con lo que está ocupado día tras día. «¡Servir, servir y otra vez servir!», pues tantas almas todavía no Le conocen! ¡Y no hay alegría mayor que servir a Aquel a Quien amas! Y si no tienes un deseo sincero de servir a Aquel a Quien amas, entonces ¿de verdad Le amas? El Guerrero del Espíritu es flexible y dócil en el proceso de la cognición.
Él no cree en lo que había conocido, sino que lo sabe, lo conoce. Él también comprende que lo que había conocido ayer, el día de hoy puede ser obsoleto.
El Guerrero del Espíritu no se considera como el único que tiene razón. ¡Pensar de esta manera es un gran error! ¡El que se considera como el único que tiene razón inevitablemente fracasará! ¡Pues, el velo del «yo» inferior le tapa la vista!
El Guerrero del Espíritu, al contrario, escucha las opiniones de otras personas. ¡Pues, siempre trata de aprender lo que puede ser útil en el Camino! Él nota y graba con su atención lo que podría ser útil. Él observa y ve como los demás actúan y aprende de ellos. Y ellos son sus maestros, aun sin sospecharlo.
¡El Guerrero del Espíritu siempre está abierto al aprendizaje! Le gusta conocer y dominar lo nuevo. Y nunca se considera, por mucho que ha conocido, como aquel que conoció todo.
¡«El vaso del conocimiento» del Guerrero del Espíritu parece insondable! Y, por lo tanto, allí puede entrar muchísimo.
Él siempre busca lo útil en lo que oye, ve y percibe. El Guerrero del Espíritu se ve transparente y lucido y, por lo tanto, puede parecer «vacío». ¡Sin duda, está verdaderamente lleno! ¡Él desapareció de este mundo y no lo considera como su casa!
El Guerrero del Espíritu es cauteloso con las apreciaciones de los acontecimientos y fenómenos
expresadas por las personas que no van por el Camino espiritual. Pues, ellos miran a todo —desde sus «yo» inferiores— miran sin tener en cuenta la existencia y la Voluntad de Dios. Y, por lo tanto, es difícil encontrar la compenetración con ellos.
¿Y para qué el Guerrero del Espíritu va a tener los conflictos y problemas innecesarios provocados por la incomprensión? ¡Pues, esto solamente le distraería del Camino!
Y únicamente para aquellos que no solamente buscan, sino que están listos para abarcar, el Guerrero del Espíritu revela la Verdad en toda su plenitud. Y cuánto ellos van a poder llevar de esta plenitud ya no depende del Guerrero del Espíritu. Él hizo lo que pudo para ellos.
¡El Guerrero del Espíritu no siente compasión por él mismo! ¡Él no malgasta el poder y la energía para una cosa tan inútil como tener lastima de uno mismo! ¡Y, por lo tanto, el poder del Guerrero del Espíritu se aumenta cada día!
Y aquel que tiene lastima de uno mismo tiene suerte poco envidiable. El Guerrero del Espíritu es silencioso y callado. Él no pronuncia palabras infructuosas. Él comprende que cada palabra, dicha en vano, es también el malgasto de la energía.
Sin duda, sus esfuerzos están dirigidos, entre otras cosas, a guardar la energía, la que puede usar para acercarse a su Meta: la cognición aún más plena de Aquel a Quien ama, la Unión con Él y también la ayuda a todos los dignos.
Por lo tanto, el Guerrero del Espíritu vigila atentamente que no se malgaste su poder. Él corta todo lo que provocaría tal pérdida. ¡Así el Guerrero del Espíritu guarda su energía!
¡Dentro del Guerrero del Espíritu vive el silencio! ¡Es similar al silencio de las profundidades del océano! ¡El Guerrero del Espíritu es paciente! ¡La base de su paciencia son la tranquilidad interna profunda y la habilidad de esperar!
Él adoptó esta habilidad de Aquel a Quien ama, de Aquel Quien, en los siglos, espera —en la Tranquilidad— a todos los seres.
Por lo tanto, el Guerrero del Espíritu no se agota con la impaciencia. Pues, esto sería una pérdida vana de la energía.
La impaciencia y la agitación son propias para aquellos quienes no han conquistado su mente todavía. ¡Pues, es ella la que provoca en las personas estos estados muy inútiles y hasta dañinos! Aunque también es necesario seguir el precepto de los Sabios: «¡Sal más temprano para no estar apurado y siempre llegar a tiempo!».
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